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miércoles, 22 de abril de 2015

LA ICONOGRAFÍA FASCISTA



En una escena de la película Odessa el periodista que trata de infiltrarse en la organización nazi pregunta al dueño de una tienda de antigüedades si tiene una cruz de hierro de segunda clase. Cuando el anticuario se la ofrece, le hace la observación de que no lleva la cruz gamada en el centro – Son las únicas que nos permiten vender – le responde.

No ocurriría esto en España; por el contrario, la iconografía fascista goza de libertad de venta, aunque nos cueste creerlo. Los grupos ultras exhiben sin recato banderas con la cruz gamada o con el águila franquista, se permiten saludar con el brazo en alto y hacen gala de actitudes fascistas sin que las autoridades se opongan a ello.



No es extraño encontrar establecimientos donde se venden figuras representando a personajes del fascismo español, italiano o alemán con total impunidad, como sucede en tiendas donde se venden
miniaturas de plomo o en algunas de recuerdos, como ocurre en la llamada “Arte Toledano”, enfrente del Museo del Prado, en uno de cuyos escaparates, catalogadas como “personajes históricos” podemos ver reproducciones de las imágenes de Franco, Hitler, Mussolini, José Antonio Primo de Rivera, o incluso el golpista Tejero. Me gustaría saber lo que pasa por la cabeza de los turistas extranjeros al contemplar este alarde de totalitarismo rancio y descarado.






A través de Internet se venden botellas de vino con la foto de Franco en la etiqueta, o bustos con su efigie, llaveros y tazas con el escudo del aguilucho o la garra hispánica, metopas con el yugo y las flechas o camisetas con el rostro de José Antonio… y nadie parece escandalizarse de ello.




Aunque 
sí se hace cuando se muestra la bandera de la II República, cuyo uso llega incluso a vetarse en algunos lugares, alegando que dicha bandera “no es constitucional”.


Ante todo, unas aclaraciones:

Según establece la Constitución Española en su art. 4.1, la bandera oficial de España es la bandera bicolor roja y amarilla mientras que la tricolor fue bandera oficial también del Estado español durante la II República (art. 1 de la Constitución Española de 1931).



La bandera con el águila es ilegal, como también lo es la esvástica y demás signos fascistas. 
La Constitución de 1978, además de instituir una monarquía parlamentaria (art. 1.3 CE) también garantiza la libertad ideológica (art. 16.1 CE) y la de los partidos (art. 6 CE), y por tanto garantiza el derecho a ser republicano/a, a expresarlo (art. 20.1.a) y a militar en partidos republicanos. 
La bandera republicana, aunque legal, no es actualmente la bandera oficial del estado, por lo que puede utilizarse, pero no en actos oficiales; sin embargo, la simbología fascista tanto banderas como cualquier otra de sus formas es totalmente ilegal porque los fines y medios fascistas se oponen a la democracia, la libertad y la paz consagradas en nuestra Constitución, ya que el fascismo es la negación absoluta de estos conceptos pues significa anulación del pluralismo político y la democracia, represión política de los demás partidos e ideologías, uso sistemático de la violencia, exclusión sociopolítica (y eliminación física incluso) por motivos de raza, etnia, ideológicos o de capacidad física o psíquica, y uso de la guerra como instrumento de política exterior.

Y ¿Qué dice la legislación al respecto?

La legislación española, aunque cueste trabajo creerlo, no castiga la exhibición de simbología nazi, a menos que vaya acompañada de una conducta activa "propia de un crimen de odio". La mera exposición de estos símbolos, por sí sola, no es perseguible penalmente.



En nuestro país los símbolos que incitan al racismo no están castigados por el código penal. Da igual que formen parte de una bandera, un cartel, una camiseta, una pegatina o un tatuaje. España castiga la acción y el mensaje criminales, pero no la utilización de distintivos.



Así, no es de extrañar ver cómo se hace alarde de llevar un llavero con el águila fascista o colocar ésta como fondo de pantalla del teléfono móvil. También hay quien elige como melodía para éste el "Cara al Sol", himno del partido falangista.


En Europa sí que existe, no obstante legislación al respecto que nos obliga, también en España, en el ámbito de los deportes, aunque np vemos que, tampoco en este ámbito, se cumpla la normativa.
Se decretó que los árbitros, si ven alguno de esos símbolos durante los partidos, pueden detener el encuentro hasta que eliminen la pancarta o el símbolo expuesto.
La Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte los prohíbe y sanciona específicamente, aunque el castigo se traduce solo en una sanción económica.


Incomparable la situación española con la alemana, que prohíbe explícitamente la utilización y exhibición de cualquier símbolo nazi o la expresión de sus principios.


La “democrática España”, el país que tanto nos repiten “tuvo una transición modélica” sigue alardeando de fidelidad a su pasado franquista con la exhibición de la iconografía antidemócrata y con el mantenimiento de los monumentos a los golpistas y los nombres de simbología fascista en nuestras calles y plazas, mientras continúa negándose a rendir el homenaje debido a cuantas españolas y españoles de ideal democrático dieron su vida por la defensa de aquellos valores que, sobre el papel, declara nuestra Constitución, pero que no tienen, hoy por hoy, traducción práctica en la actitud del día a día por parte de nuestras instituciones.
Triste historia la nuestra, e inmensamente más triste es que no hayamos sido capaces de aprender de ella.

jueves, 26 de junio de 2014

EL HEROICO BRIGADISTA Y EL PREPOTENTE ESCRITOR


La frase de José Eduardo Almudéver  "Me cago en Pérez Reverte: ¡Vivan las brigadas internacionales!", que aparece como título de una entrada en el blog del escritor y crítico literario Rafael Narbona, que podéis leer en el siguiente enlace:    
http://rafaelnarbona.es/?page_id=8292
la he encontrado tras la dirección citada, que aparece compartida en varias páginas de Facebook, muchas pertenecientes a cartageneros/as que conocieron hace años al escritor y académico pedante y machista al que su éxito le ha ido convirtiendo, del pitagorín que era de adolescente en un maleducado irrespetuoso, destilador de odio junto a sus malas maneras y que ha terminado en reaccionario emboscado tras un verbo fácil y sin calidad.
Por el contrario, la lectura de la entrevista al antiguo brigadista nos da a todos una lección de buen hacer y supone un ejemplo, una lección acerca de lo que es la solidaridad.
         

jueves, 19 de junio de 2014

¿EL PUEBLO ES MONÁRQUICO?


Tras la muerte de la monarquía absolutista de Fernando VII nació la de Isabel II, monarquía parlamentaria.
Después de la desaparición de ésta, surgió la monarquía democrática de Amadeo I, a cuyo
 fin, ante el vacío de poder, se instauró la Primera República como fruto de una decisión política institucional.
En ninguna de las desapariciones de estos regímenes tomó parte la mayoría del pueblo español, pues aparte de la burguesía progresista y culta, que era una minoría, y de un
 proletariado urbano que comenzaba a aparecer lentamente en el horizonte ¿quién tenía conciencia de lo que era el régimen que se había ido sucediendo en el poder en cada ocasión? El pueblo era monárquico, siempre lo había sido, pero ¿por qué?: porque era lo único que sabía ser. Este es el motivo de que cuando, tras ser herida de muerte por la acción del general Pavía y rematada por el pronunciamiento del general Martínez Campos, se da fin a la primera experiencia republicana española, reaparece en el horizonte el antiguo régimen, merced a la restauración en la persona de Alfonso XII de Borbón, el pueblo, el sufrido pueblo español,siempre humillado y sojuzgado,siempre manipulado
 e instrumentalizado, clama en favor de la monarquía, recibe esperanzado y exultante al nuevo rey del mismo modo en que lo hizo ante la restauración anterior en la persona del abuelo de éste, el rey felón.
Cuando en 1931, ante un nuevo vacío de poder, provocado por la huida de Alfonso XIII, se instaura la II República, el intento más serio, después del del rey José I Bonaparte, de modernizar la vida española, nace herida de muerte por las condiciones atípicas en que se instauró, como producto del resultado de unas elecciones municipales, pero el pueblo había dejado de ser monárquico, y por ello la acogió con entusiasmo.

Tras el golpe de Estado que dio al traste con las esperanzas de las clases populares, los españoles y españolas padecieron durante 40 años una dictadura que los inculturizó para siempre, pues la mayoría de edad intelectual del pueblo español no se produjo con la nueva restauración borbónica. Tras los 75 años transcurridos durante el régimen dictatorial y la monarquía parlamentaria, la prioridad de los distintos gobiernos no ha sido la de dotar 
a la población de los instrumentos necesarios para crecer progresivamente en su nivel de instrucción, no ha sido la de procurar un sistema educativo que garantice el crecimiento intelectual de las personas, y que con él surja la igualdad de oportunidades, el crecimiento y modernización del país, sino que, por el contrario, igual que en la Roma clásica se ocultaban los problemas sociales proporcionando al vulgo pan et circenses, en la España contemporánea se trata de ocultar proporcionando fútbol y tele sin pan.

Por eso permanecen hoy tantas conciencias aletargadas ante las pantallas que transmiten los actos de entronización de Felipe VI y acuden tantas a las calles de Madrid con banderas rojigualdas, mientras que quienes defendemos los valores representados por la bandera tricolor permanecemos marginados, semiocultos y censurados. Porque el pueblo español es hoy monárquico como ayer lo fue franquista, no por convencimiento intelectual de lo que esto representa, sino porque su falta de formación le ha impedido conocer lo que sería definirse como algo difeente. El pueblo que se define como monárquico lo es porque no sabe ser otra cosa. 

jueves, 5 de junio de 2014

DELENDA EST MONARCHIA


Interesantísimo el programa "Espacio abierto" emitido por TV Murciana en la noche del 5 de junio que reunió a los profesores de Historia Contemporánea de la Universidad de Murcia Alejandro García García y Pedro Mª Egea Bruno y al periodista José Luis Vidal Coy en torno a la mesa de discusión sobre el tema "Después de la abdicación"
Alejndro García García
En un distendido y documentado intercambio de opiniones se comenzó por hablar de la legitimidad de la monarquía, un régimen que se transmite por vía vaginal en un proceso en que se pasa de Franco a Juan Carlos y de Juan Carlos a Felipe, siempre sin pasar por las urnas.

Pedro Mª Egea Bruno
La constitución de 1978, a la que se apela como legitimadora del orden monárquico se proclamó en medio de unas condiciones en las que resultaba imposible votar en libertad y se hacía creer que había que optar por esa constitución o el caos.

Posteriormente, en medio de unas condiciones de enorme inestabilidad, la única manera de disciplinar a la población
era a través del miedo, y desde esa perspectiva tenemos que interpretar la importancia que para ello tuvo el 23 F.
José Luis Vidal Coy
Si en los momentos actuales se manifiesta la crisis de la monarquía, no es sólo esta institución la que se encuentra en esta situación, sino que todo, absolutamente todo, está en crisis. Así, el lema "No nos representan" es real, y la crisis de la monarquía no es más que la punta del iceberg de una crisis sistémica; si el sistema no nos sirve, tampoco nos sirve la monarquía ni la carta magna que lo rige.

¿Por qué la monarquía elige este momento para cambiar su cabeza visible?: Porque ahora todavía se dispone de una mayoría parlamentaria dócil. Se han elegido de manera inteligente los tiempos, nada es inocente, todo está calculado; por eso todo lo han hecho tras las europeas.

Se avecina un calendario electoral muy complejo, incrementado por la discusión de los próximos presupuestos del estado; y después de las elecciones autonómicas, vendrán las generales. además, el traspaso de poderes había que hacerlo con PSOE todavía controlado por Rubalcaba y manteniendo el control sobre los medios de comunicación. De ahí que el mes de junio haya supuesto la fecha más apropiada, fecha acordada por los poderes implicados.

En la pervivencia del régimen monárquico colaboran el bipartidismo y los grandes medios de comunicación, detrás de los que se encuentra el gran capital. Se plantea ahora el cambio, cuando se intuye el principio de los procesos transformativos de la sociedad.

"Delenda est monarchia", como en 1930 dijo Ortega y Gasset, y del mismo modo que ocurrió con el reinado de Alfonso XIII, el cambio de régimen pasa por las urnas, por la elección de unas cortes constituyentes.
Un referendum, por si, no garantiza el cambio; por el contrario, sin pasar por el necesario proceso de discusión, sería  perdido por los partidarios de la opción republicana, pero hay que plantearlo. Hay que plantear esta consulta que nos podría aclarar las necesidades reales de la gente, pero el referendum se debe plantear como el acto final de un largo proceso de debate público y social para que la ciudadanía interrprete los argumentos de estos debates y crezcan como seres conscientes y responsables.
Para ganar el referendum es preciso llegar a un pacto que coordine las fuerzas antidinásticas.
El planteamiento real no es realizar el referendum, sino trabajar por éste  pactando con el bipartidismo sus condiciones, y estos procesos tardan años en concretarse y esto pasa por la marginación del PSOE por parte de la izquierda.
¿Cómo se iniciaría el proceso? ¿Podrían los movimientos sociales surgidos a partir del 15 M y los partidos políticos aparecidos a partir del lunes, constituir el germen?
Quienes consideran un peligro el movimiento asambleario se preguntan qué pasó con el "No a la Guerra", que pasó con el 15 M y qué pasará con el movimiento recién surgido.
Los procesos transformativos adquieren vida propia y quizás años después se dirá que el inicio de la nueva transición estuvo en el 15 M. El sistema participativo en la toma de decisiones está bastante claro y se está poniendo en práctica; el 15 M supuso una cocina de aprendizaje, no de jun movimiento antisistema, sino antirégimen, de un régimen que nació al amparo de una dictadura de la que supuso la herencia. 

El pacto fundacional de la monarquía es la Ley de Amnistía. Pues bien, el advenimiento de una república supondría denunciar dicha ley de amnistía y poder procesar el franquismo. La monarquía huele a rancio y a desigualdad, en contra de ello se posicionan los nuevos movimientos sociales, movimientos que preconizan la igualdad. Pues bien, la IGUALDAD DE LOS CIUDADANOS FRENTE A LA LEY y el cumplimiento de los DERECHOS DE LOS CIUDADANOS, sería una república.


  

lunes, 2 de junio de 2014

NECESIDAD DE UN FRENTE POR LA REPÚBLICA



2 de junio de 2014, una fecha histórica que pasará a formar parte de la lista de efemérides de nuestro país: Juan Carlos de Borbón ha abdicado.
En uno de los momentos más críticos para el sistema de gobierno, tras unas elecciones que suponen un mazazo para el bipartidismo, la alianza entre monarquía, PP y PSOE decide protegerse con el teatral acto de la abdicación, lo que supone la entronización de un nuevo rey, que supondrá el espaldarazo definitivo al régimen monárquico.


Los partidos de izquierda se han pronunciado claramente, con la convocatoria de las concentraciones de esta tarde, a que hable el pueblo, a que sean los ciudadanos y ciudadanas quienes decidan, en un referéndum, si quieren o no la continuidad de la monarquía, referéndum que se puede inclinar tanto a favor de la monarquía como de la república, todo depende de la manera en que se organice.
Sólo se registrará una mayoría republicana si antes se ha trabajado.

Y para ello es necesaria la unidad, la conjunción de fuerzas, el libre acceso a los medios de comunicación para poder defender públicamente la opción, y la neutralidad de quienes detentan actualmente el poder.
No nos engañemos, con un Partido Socialista que hace causa común con la derecha en su apoyo a la monarquía que el dictador en su día propició como continuadora del régimen, los dos partidos mayoritarios bloquearán cualquier intento de que este referéndum se celebre.
¿Qué queda por hacer?: Acudir a las próximas elecciones en una alianza de la auténtica izquierda que se comprometa a comenzar un proceso constituyente, conseguir unos resultados favorables mayoritariamente a una conjunción electoral republicana y de izquierdas, que deje en clara minoría al actual bipartidismo sobre el que la monarquía se asienta y en cuya mayoría parlamentaria se escuda como coartada para su continuidad.
Digamos no al sistema monárquico amparándonos, no en los hipotéticos resultados de un referéndum sin garantías de imparcialidad que nos arriesgamos a perder, dando con ello legitimidad al régimen heredado del franquismo, sino en el apoyo del respaldo que los resultados en las urnas nos pueda conferir en unas futuras elecciones autonómicas y legislativas. 
   



miércoles, 11 de diciembre de 2013

QUÉ BIEN QUE OS VIENE MANDELA


Queridos demagogos y demagogas:
Hay que ver lo bien que os está viniendo el funeral de Mandela.
Todo el mundo, pero todo todito, quiere decir algo, aunque no tenga nada que decir.


Y no me refiero a la ridiculez de las declaraciones de nuestro presidentito de gobierno, tan emocionado él con aquello de que el funeral del líder sudafricano se celebre en el estadio que le evoca, no que se tratara del lugar donde dio su primer mitin cuando por fin salió en libertad de su largo cautiverio, sino la victoria de la selección española de fútbol.
Sobre ese tema prefiero no hablar, porque siento una gran losa de ridículo sobre mí, ante la enorme vergüenza de ser representada internacionalmente por semejante individuo, capaz de alardear públicamente de tan enorme falta de sensibilidad.

El Primer Ministro de Inglaterra, la Ministra de Dinamarca
y el Presidente de Estados Unidos, "mostrando su dolor"
 en el funeral del líder de la lucha contra el Apartheid
Me refiero a la inmensa mayoría de demócratas "de toda la vida", pertenecientes a la misma casta, que en su día tacharon de terrorista a este luchador por las libertades, y hacen ver que lloran su pérdida, mientras que resaltan su enorme dignidad y su manera de luchar por la concordia. Me refiero a quienes destacan que nunca fue un revanchista y repiten una y otra vez su capacidad de reconciliación.
Reconciliación, sí, reconciliación es la palabra más repetida, por muchos de quienes en el pasado no fueron capaces de hacer nada por promover dicha reconciliación en las sociedades de las que eran mandatarios, y que siguen en el presente negándonos la posibilidad de tender puentes hacia esa consecución de una reconciliación que es imposible sin pasar previamente por un proceso de Verdad, Justicia y Reparación.

Mandela declaró que jamás olvidaría lo que había sufrido en prisión, que nunca olvidaría los años en que fue privado de la libertad, ni los sufrimientos inferidos a su raza. Y es que esas cosas son imposibles de olvidar.
Otra cosa es, que con la inteligencia que caracteriza a todo buen estadista, supiese poner los medios para frenar el odio y el baño de sangre que habría supuesto llevar a cabo la tarea de reconstrucción de su sociedad bajo el impulso del espíritu revanchista. 

Si Mandela hubiera sido el terrorista que los civilizados demócratas occidentales decían, su ascenso al poder habría venido acompañado del mismo espíritu de revancha que secundó la consecución de la independencia por muchos países africanos, pero no fue así.


También la victoria del bando fascista al final de nuestra guerra civil vino acompañada de un espíritu revanchista que, aún hoy, continúa presente en las actitudes de tantos acólitos que acompañaron a los detentadores del poder en España a partir de 1939.

No creo estar cogiendo el rábano por las hojas ni aprovechar el paso del Pisuerga por Valladolid ni del Segura por Murcia si me permito en esta reflexión sobre el oportunismo de ciertas figuras representantes de la derecha más reaccionaria, enlazar con la situación de injusticia hacia la que las asociaciones memorialistas nos venimos refiriendo desde hace tanto tiempo en nuestras denuncias.

Se perdió la oportunidad de reparar a las víctimas del franquismo durante la Transición, y se volvió a perder con la Ley de la Memoria Histórica.

Pendiente de ser debatido en el Parlamento, Amnistía Internacional advirtió que si no se modificaba el proyecto de ley de "derechos de las víctimas de la guerra civil y el franquismo", caminábamos hacia una "Ley de Punto Final": una amnistía general encubierta sobre crímenes contra el derecho internacional. Y así fue. La ley, que no hace mención alguna de las normas internacionales de derechos humanos nació reconociendo algunas medidas de reconocimiento moral y económico, reparación parcial y sin conexión con los graves abusos cometidos contra los derechos humanos, en una muestra de la falta de voluntad política del gobierno anterior para cumplir con su voluntad constitucional e internacional de garantizar los derechos de las víctimas.




El Estado Español dio un paso atrás, perdió una oportunidad histórica de ofrecer verdad, justicia y reparación a miles de víctimas, no asumiendo ninguna responsabilidad por los crímenes que se cometieron durante la guerra civil y el franquismo.

Esteban Beltrán advirtió, antes de ser aprobada la Ley, que el proyecto, si continuaba como estaba, podía suponer un peligroso antecedente de impunidad frente a otros abusos contra los derechos humanos que pudieran cometerse en el futuro o que se hubieran cometido en el pasado.
Y así estamos. Con esos mimbres se tejió el actual cesto.

La Ley de la Memoria Histórica, según se continúa denunciando por las Asociaciones de la Memoria Histórica existentes en nuestro país, no ha esclarecido la verdad sobre los crímenes que respondieron a una estrategia represiva sistemática a gran escala, en la que el Estado llevó a cabo innumerables violaciones de los derechos humanos, estableció una legislación represiva y empleó el sistema judicial para perseguir a los opositores del régimen.

Después de dos años de gestación, nació una ley en la que no se daban pasos significativos para resarcir a las víctimas, ignorando el Convenio para la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y Lesa Humanidad, y no estableciéndose la anulación de las condenas dictadas tras juicios injustos.

Se ignoraron las recomendaciones de organismos como Amnistía Internacional o como las diferentes asociaciones memorialistas, y con esta ley mutilada, se anularon las posibilidades de reconciliación que se podrían haber derivado de la consecución de las ansias de reparación, pero éstas no se alcanzaron.

Y es que, en España, la Ley de la Memoria Histórica no llegó a suscitar un debate de ideas profundo y riguroso. Una deuda debe ser satisfecha para despertar entre deudores y acreedores la posibilidad de alianza. Como dijo Celia Amorós, para conmutar ofensas hay que constatar y contrastar inscripciones; así lo planteó, hace más de dos años, en su artículo "Perdón e inscripción", en el que plantea que el punto final no se puede poner donde uno quiera.

Dignidad, concordia, conciliación, capacidad de reconciliación... hermosas palabras prostituidas por los labios de quienes hoy las pronuncian en un intento de disimular lo indisimulable: que nunca olvidaron su espíritu revanchista, que permanecieron hasta hoy agazapados en sus posiciones pseudodemocráticas, en espera del momento que sabían que, al final, llegaría: el momento de la involución.

Quienes hoy ejercen el poder son los mismos que lo ejercitaron ayer, y están volviendo a pasos agigantados a su postura de ayer como implacables violadores de los derechos humanos, como autores de una legislación represiva, como artífices de un sistema económico injusto que condena a la miseria a la mayoría de la población, y de un sistema judicial que persigue a quienes se le oponen.
Esto es lo que toca ahora.


viernes, 25 de octubre de 2013

EL TITANIC VICTIMARIO ESPAÑOL

Artículo de Floren Dimas: 


EL TITÁNIC VICTIMARIO ESPAÑOL

(VÍCTIMAS, SEGÚN QUÉ VÍCTIMAS)

Sin entrar a valorar la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que condena la aplicación de la Ley Parot por vulnerar un principio universal del Derecho, como es aplicar leyes con carácter retroactivo, una vez más, nos produce un sentimiento de infinita indignación, comprobar la instrumentalización de la memoria de unas víctimas, las del terrorismo, a las que se hace objeto de una amplísima batería de medidas reparadoras, a la memoria de los fallecidos, y para atender a los demás afectados, incluidos sus familiares, entre las que se incluyen indemnizaciones, atenciones médicas y psicológicas, puestos de trabajo, viviendas, becas, pensiones, homenajes, elevación de monumentos, dedicatoria de parques, plazas y calles, etc., sin dejar de señalar que ha sido el propio Estado, el que ha llamado, una a una (y no es una frase retórica) a las puertas de los afectados, para ofrecerles estos auxilios, y creando leyes y soportes administrativos para atenderles solícitamente.

Ha sido sorprendente la comprensión y complacencia, con la que los poderes e instituciones estatales, han venido recogiendo las reivindicaciones de las asociaciones de víctimas del terrorismo, especialmente la AVT, fuertemente intervenida por el PP, incorporando muchas de sus pretensiones al BOE, subvencionándolas generosamente y permitiendo incluso que con estos fondos, se financien campañas de presión política para cambiar leyes, o para legislar “ad hoc” en función de sus particulares intereses.

El Estado Español, sus poderes e instituciones, se han volcado en la tarea de dignificar a estas víctimas, no solo de forma simbólica y testimonial, si no reconociendo jurídicamentesu condición de víctimas, y en consecuencia, aplicándoles las leyes reparadoras que contempla la legislación estatal e  internacional en materia de derechos humanos, empezando por la investigación de los crímenes, el señalamiento de sus autores y la aplicación de la justicia penal, eso que podíamos resumir con el lema “Verdad, Justicia y Reparación”.

Desde la necesidad y la justicia por las que estas medidas han sido aplicadas, lo que produce honda consternación y levanta una ola de silenciada protesta entre un amplio sector de españoles, es el desprecio y el olvido institucional por las otras víctimas, las del franquismo.

El gobierno socialista de Zapatero, promulgó en 2007 una ley, la de la Memoria Histórica, que además de no reconocer la condición jurídica de las víctimas del franquismo, relega al ámbito familiar o grupal su memoria individual y colectiva, dejando en manos privadas las exhumaciones de los asesinados –que borran las huellas judiciales de los crímenes al tratarse de exhumaciones extrajudiciales- sirviendo de coartada para la vigencia de una ley de impunidad y de punto final, como es la ley de Amnistía de 1977, en pleno vigor en la actualidad. Dicha ley, establece un plano de insoportable igualdad y equidistancia entre las víctimas y los verdugos, fundiéndolas en una casuística bélica, que repugna la más elemental conciencia del derecho y la moral.

Cada vez que los medios de comunicación, levantan apasionadas campañas informativas para exaltar la memoria de las víctimas del terrorismo, se levanta otra ola –silenciada por los medios- de la misma magnitud de indignación y de impotencia, entre las otras víctimas y sus familiares, las del franquismo, y entre éllas los 130.000 republicanos españoles asesinados, cuyos nombres y demás datos constan en la Audiencia Nacional, sin que ninguna familia haya recibido una carta del Gobierno interesándose por el caso, y sin que ningún parque ni calle de Madrid, ni de ninguna población española, se acuerde de estas víctimas de tercera categoría.

Para terminar, cabe dirigir un severísimo reproche a TODAS las asociaciones de víctimas del terrorismo, por su egoísmo sectario.

Desde que estas asociaciones aparecieron en la palestra mediática, no se ha escuchado jamás a ningún miembro destacado de las mismas, una sola palabra de recuerdo ni de compasión, hacia las víctimas de la dictadura de Franco.

Ni una sola  palabra.

Una miseria moral difícil de entender, en quiénes saben lo que es el sufrimiento por la pérdida injusta de un ser querido, asesinado en nombre de una causa que utilizó métodos criminales, para hacer valer sus razones políticas e ideológicas.

Mientras el Gobierno del PP, escucha y apoya a las víctimas del terrorismo, y legisla y pergeña atenciones de todo tipo para acompañarlas en su dolor, las “otras víctimas”, las de Franco, son despreciadas y olvidadas social e institucionalmente, incurriendo, como lo hace la Justicia española en un acto de prevaricación continuada, omitiendo el deber de socorrerlas con la misma entrega y servidumbre, con que lo hace para con estas víctimas de lujo de la democracia española.


Floren Dimas
25 de octubre de 2013
Calabardina-Águilas.

lunes, 1 de abril de 2013

ARTÍCULO DE ANTONIO MUÑOZ MOLINA




Alumnos del Instituto Escuela de Barcelona
durante la fiesta de final de curso de 1932

Una de las sorpresas más desagradables de la democracia fue que la izquierda abandonara su viejo fervor por la instrucción pública
Antonio Muñoz Molina

En el Blog Memòria Repressió Franquista se encuentra este artículo titulado "Memoria Crítica", en que, partiendo de la frase: "El saber mejora y libera, la ignorancia embrutece" critica con dolor la traición de la izquierda a los principios liberadores de los movimientos de renovación pedagógica que la II República adoptó como suyos y que fueron truncados por la represión franquista.

Podéis consultarlo en el siguiente enlace:

http://memoriarepressiofranquista.blogspot.com.es/